El moquillo es una enfermedad vírica muy contagiosa y a menudo grave del perro. Empieza con fiebre, legañas y mocos, sigue con tos, vómitos y diarrea, y puede acabar afectando al sistema nervioso con tics, convulsiones o parálisis. No tiene un tratamiento que elimine el virus: se previene con la vacuna, que forma parte de las esenciales del cachorro.
Afecta sobre todo a cachorros y a perros sin vacunar o con la vacunación incompleta. Como los primeros signos se parecen a un catarro o a una gastroenteritis, es fácil que pase inadvertido hasta que avanza. Aquí tienes cómo se contagia, cómo evoluciona, qué puede hacer el veterinario y qué pauta de vacunación recomiendan las guías.
| Qué es | Infección por el virus del moquillo canino, un paramixovirus emparentado con el del sarampión |
|---|---|
| Contagio | Por el aire, a través de las gotitas que expulsa un animal infectado |
| Primera fiebre | De 3 a 6 días después del contagio |
| Personas | No se transmite a las personas |
| Tratamiento | De apoyo; no hay ninguno que elimine el virus |
| Prevención | Vacuna esencial: varias dosis de cachorro hasta las 16 semanas o más, y refuerzos |
Qué es el moquillo
Lo causa el virus del moquillo canino, un paramixovirus estrechamente emparentado con el virus del sarampión humano, según el Manual veterinario de Merck (el mismo que en España se conoce como manual de MSD). Es una enfermedad que afecta a todo el organismo: vías respiratorias, aparato digestivo, piel y sistema nervioso.
También se la llama «enfermedad de las almohadillas duras», porque en algunos perros la piel de las almohadillas y de la trufa se engrosa y se endurece.
La vacuna frente al moquillo es una de las tres esenciales del perro. El conjunto lo tienes en la guía de vacunación de perros y gatos.
Cómo se contagia
El contagio se produce sobre todo al inhalar las gotitas que un animal infectado expulsa al respirar, toser o estornudar, explica la versión para propietarios del manual. Algunos perros pueden seguir eliminando el virus durante varios meses después de que desaparezcan los signos.
Fuera del animal, el virus es poco resistente: el manual lo describe como relativamente inestable en el ambiente y sensible a la mayoría de los desinfectantes. El riesgo está en el contacto con perros enfermos o con animales silvestres que también lo padecen, no tanto en los objetos.
Los más expuestos son los cachorros que aún no han terminado sus vacunas y los perros adultos que nunca se vacunaron.
Síntomas del moquillo, fase a fase
El moquillo tiene una evolución característica en dos picos de fiebre, aunque no todos los perros la siguen al pie de la letra.

- Fiebre inicial. Aparece entre 3 y 6 días después del contagio, dura poco y a menudo nadie la nota.
- Enfermedad general. Tras unos días sin fiebre llega una segunda subida, ya con signos visibles: secreción por la nariz, legañas espesas, decaimiento y falta de apetito. Después pueden aparecer tos y neumonía, vómitos y diarrea. Es frecuente que se sumen infecciones por bacterias.
- Signos nerviosos. Contracciones musculares involuntarias y repetidas (como un tic), movimientos de mandíbula como si mascara chicle, convulsiones, caminar en círculos, cabeza ladeada, debilidad o parálisis, que suele empezar por las patas traseras.
Lo más traicionero de la enfermedad es el calendario de la tercera fase. Según el manual de Merck, la parte general puede durar apenas 10 días, pero los signos nerviosos pueden presentarse semanas o meses más tarde, cuando el perro parecía recuperado. Y no hay forma de predecir qué perros los tendrán.
En los perros que superan la fase aguda pueden quedar dos huellas: el engrosamiento de las almohadillas y de la trufa, y defectos en el esmalte de los dientes que todavía no habían salido cuando enfermó.
Ejemplo: un cachorro de tres meses, recogido de la calle y sin vacunas, empieza con legañas y mocos. A los pocos días tose y tiene diarrea. Puede ser moquillo o varias otras cosas, y solo las pruebas lo aclaran; lo que no admite espera es la visita al veterinario.
- Cachorro o perro sin vacunar con fiebre, legañas y mocos, aunque parezca un simple catarro.
- Tos junto con vómitos o diarrea.
- Tics musculares, temblores, pérdida de equilibrio, caminar en círculos o cabeza ladeada.
- Convulsiones o cualquier episodio en el que pierda el control del cuerpo: es una urgencia.
- Debilidad o parálisis en las patas.
- Un perro que tuvo «un catarro fuerte» hace semanas y ahora muestra cualquiera de estos signos nerviosos.
Cómo lo diagnostica el veterinario
La sospecha nace de la exploración y de la historia: un perro joven, sin vacunar o con vacunación desconocida, con fiebre y signos en varios aparatos a la vez. Como otras enfermedades se parecen, se confirma en el laboratorio:
- RT-PCR, una técnica que detecta el material genético del virus en muestras de los ojos, la nariz, la sangre o la orina.
- Pruebas de anticuerpos, que miden la respuesta de defensa del perro.
Los vómitos y la diarrea en un cachorro obligan a descartar también el parvovirus, y la tos puede confundirse al principio con la tos de las perreras, de la que el virus del moquillo es, de hecho, una de las causas menos frecuentes.
Tratamiento y pronóstico
No existe un medicamento que elimine el virus. El tratamiento es de apoyo y lo decide el veterinario según el caso:
- Sueros para reponer líquidos y sales, y apoyo nutricional.
- Antibióticos para las infecciones bacterianas que se suman.
- Medicación para la fiebre y el dolor.
- Anticonvulsivos si hay convulsiones.
El pronóstico depende de hasta dónde llegue el virus. Los perros que sobreviven suelen recuperarse por completo de los signos respiratorios y digestivos. Los signos nerviosos son otra historia: el manual reconoce que su tratamiento a menudo no tiene éxito, que pueden persistir como secuela y que, cuando son graves y progresan, la eutanasia es una opción que el veterinario puede plantear. Incluso con cuidados intensivos, algunos perros no lo superan.
Por eso todo el peso recae en la prevención.
La vacuna del moquillo
Las directrices de vacunación de la WSAVA (2024), la asociación mundial de veterinarios de pequeños animales, incluyen el moquillo entre las vacunas esenciales para todos los perros en cualquier parte del mundo, junto con el parvovirus y el adenovirus canino. La pauta general que recomiendan:
| Momento | Recomendación de la WSAVA |
|---|---|
| Cachorro | Primera dosis no antes de las 6 semanas; repetir cada 3-4 semanas hasta las 16 semanas de edad o más |
| Hacia los 6 meses | Nueva dosis, en lugar de esperar al año, para cubrir a los cachorros que no respondieron antes |
| Adulto | Refuerzos no más frecuentes que cada 3 años |
¿Por qué varias dosis? Porque los anticuerpos que el cachorro recibe de la madre lo protegen las primeras semanas, pero también anulan la vacuna, y no se sabe en qué momento exacto desaparecen en cada cachorro. Repetir hasta las 16 semanas asegura que al menos una dosis haga efecto. Hasta entonces, el cachorro no está protegido del todo; cómo compaginarlo con la socialización lo explicamos en cuándo puede salir un cachorro a la calle.
El moquillo va siempre dentro de la vacuna combinada: lo tienes en el post sobre la vacuna polivalente del perro y, con todas las fechas, en el calendario de vacunas del perro. La pauta concreta de tu perro la fija el veterinario.
¿Se contagia a personas u otros animales?
A las personas, no. El Laboratorio de Salud de la Fauna Silvestre de la Universidad de Cornell lo resume así: el virus del moquillo canino no es transmisible a los humanos.
Sí afecta a muchos otros animales. Además de perros, zorros y lobos, enferman los mustélidos, la familia del hurón, el visón y el tejón. Si convives con un hurón, tenlo en cuenta: es una especie especialmente sensible, y debes hablar con el veterinario de su vacunación y de mantenerlo lejos de un perro enfermo.
Cómo te ayuda la cartilla digital
La protección frente al moquillo depende de no saltarse ninguna dosis de cachorro ni los refuerzos. En la cartilla digital apuntas cada vacuna con su fecha y recibes el aviso de la siguiente, y llevas el historial completo a la consulta, algo especialmente útil si tu perro es adoptado y su vacunación anterior es dudosa. Puedes crear la cartilla gratis.
Contenido orientativo; no sustituye a la consulta con tu veterinario. Consulta el aviso médico.
Preguntas frecuentes
¿El moquillo en perros tiene cura?
No hay ningún medicamento que elimine el virus. El tratamiento es de apoyo: sueros, antibióticos para las infecciones bacterianas añadidas y medicación para la fiebre o las convulsiones. Algunos perros se recuperan por completo y otros no lo superan o quedan con secuelas nerviosas, según el Manual veterinario de Merck.
¿Cuáles son los primeros síntomas del moquillo en perros?
El primero es una fiebre breve, entre 3 y 6 días después del contagio, que suele pasar desapercibida. Después llega una segunda fiebre con secreción por la nariz, legañas espesas, decaimiento y falta de apetito, a los que pueden seguir tos, vómitos y diarrea.
¿El moquillo se contagia a las personas?
No. El virus del moquillo canino no es transmisible a los humanos, según el Laboratorio de Salud de la Fauna Silvestre de la Universidad de Cornell. Sí se contagia a otros perros y a animales como zorros, lobos y hurones, por lo que un perro enfermo debe mantenerse aislado de ellos.
¿Qué secuelas deja el moquillo en un perro?
Los perros que sobreviven suelen recuperarse de los signos respiratorios y digestivos. Pueden quedar tics musculares u otros signos nerviosos persistentes, engrosamiento de las almohadillas y de la trufa, y defectos en el esmalte de los dientes que aún no habían salido cuando enfermó.
¿Un perro vacunado puede tener moquillo?
La vacuna es muy eficaz, pero un cachorro no está protegido del todo hasta completar la serie, porque los anticuerpos de la madre pueden anular las primeras dosis. Por eso la WSAVA recomienda repetirla hasta las 16 semanas o más y poner otra dosis hacia los 6 meses.
¿A qué edad se vacuna a un perro del moquillo?
Según las directrices de la WSAVA de 2024, la primera dosis no se pone antes de las 6 semanas y se repite cada 3 o 4 semanas hasta las 16 semanas de edad o más. Después, una dosis hacia los 6 meses y refuerzos no más frecuentes que cada 3 años.