La leucemia felina es la infección por el virus de la leucemia felina (FeLV), un retrovirus que solo afecta a gatos. Se contagia sobre todo por la saliva, en el contacto estrecho y prolongado. No tiene cura, pero se detecta con un análisis de sangre rápido y se previene con vacuna. No se transmite a las personas.
El nombre confunde: no es un cáncer que el gato «tenga» desde el primer día, sino un virus que, si se queda de forma permanente en la sangre, debilita las defensas y puede acabar provocando anemia, linfoma o leucemia. Y no todos los gatos que entran en contacto con el virus acaban así: muchos lo frenan. Esta guía resume lo que dicen hoy las guías clínicas europeas y forma parte de nuestra sección sobre la salud del gato.
| Qué es | Infección por un retrovirus (FeLV) exclusivo de los gatos |
|---|---|
| Cómo se contagia | Saliva: acicalado mutuo, mordiscos, comederos y bebederos compartidos; de la madre a los gatitos |
| ¿Afecta a personas? | No. Tampoco a perros |
| Cómo se detecta | Test rápido de sangre (antígeno p27), que a veces hay que repetir o confirmar con PCR |
| ¿Tiene cura? | No. Se controla con revisiones, vida en interior y tratamiento de las complicaciones |
| Prevención | Test antes de juntar gatos y vacuna en gatos con riesgo |
Qué es la leucemia felina
El FeLV es un retrovirus: un virus que copia su material genético dentro de las células del gato. Según la guía sobre leucemia felina del ABCD (el comité europeo de expertos en enfermedades infecciosas del gato, cuya guía se actualizó en 2025), la infección es poco frecuente en el norte y oeste de Europa, donde afecta a menos del 1 % de los gatos, y llega hasta el 8,8 % en el sur de Europa.
No lo confundas con la inmunodeficiencia felina (FIV): son dos retrovirus distintos. El FeLV se contagia con la convivencia estrecha y tiene vacuna; el FIV pasa casi siempre por mordedura en peleas y en Europa no tiene vacuna. Lo explicamos en inmunodeficiencia felina.
Cómo se contagia
El virus está sobre todo en la saliva del gato infectado. El ABCD describe estas vías:
- Contacto estrecho entre gatos: lamerse y acicalarse, mordiscos y compartir comedero o bebedero. El arenero es una vía menos habitual.
- De la madre a los gatitos: durante la gestación, en el parto, al lamerlos y con la leche.
- Sangre: transfusiones o material contaminado, algo que las clínicas controlan analizando a los donantes.
Fuera del gato el virus es frágil: lo inactivan el jabón, los desinfectantes, el calor y la desecación. En ambiente húmedo puede seguir siendo infeccioso hasta 48 horas, por eso un cuenco con saliva sí es un riesgo, pero no hace falta dejar pasar tiempo antes de que un gato nuevo ocupe una casa: basta con limpiar bien.
La edad importa. Los gatitos son los más vulnerables a quedar infectados de forma permanente. Y la cantidad de exposición también: el ABCD cifra el riesgo de infección progresiva en torno al 3 % tras un contacto puntual y en torno al 30 % cuando el gato convive mucho tiempo con varios gatos que eliminan virus.
Qué puede pasar tras el contagio
Esta es la parte que menos se explica y la que más cambia el pronóstico. Tras el contacto con el virus hay tres desenlaces principales:
| Desenlace | Qué ocurre | ¿Contagia? | Pronóstico |
|---|---|---|---|
| Infección abortiva | Las defensas eliminan el virus antes de que se instale. El test sale negativo | No | El mejor: sin reducción de la esperanza de vida |
| Infección regresiva | El gato controla el virus, que queda «dormido» en sus células. El test de antígeno suele ser negativo; la PCR lo detecta | En general no, salvo que el virus se reactive (poco frecuente) | Bueno |
| Infección progresiva | El virus circula en la sangre de forma permanente | Sí, de forma continua | Reservado: es el gato que puede enfermar |
El estado puede cambiar con el tiempo (el estrés, una gestación u otra infección pueden reactivar un virus dormido), y por eso a veces el veterinario pide repetir las pruebas.

Síntomas de la leucemia felina
Un gato con infección progresiva puede pasar años sin ningún síntoma. Cuando aparecen, no hay uno que sea exclusivo del FeLV. El ABCD y el Manual de veterinaria de MSD recogen estos:
- Pérdida de peso y de apetito, fiebre y decaimiento.
- Anemia (falta de glóbulos rojos), que se nota en encías pálidas y cansancio.
- Infecciones que se repiten o que no terminan de curarse: resfriados, diarreas, conjuntivitis, problemas de boca (estomatitis).
- Ganglios aumentados de tamaño.
- Tumores, sobre todo linfoma, y leucemias.
- Con menos frecuencia, problemas neurológicos y reproductivos, y muerte de gatitos recién nacidos.
- Encías muy pálidas o amarillentas.
- Respira con dificultad o con la boca abierta.
- Lleva más de un día sin comer, o está muy apático.
- Fiebre, o una infección que vuelve una y otra vez.
- Adelgaza sin motivo o le notas bultos.
- Tu gato es positivo a FeLV y aparece cualquier signo de enfermedad, aunque parezca leve: en estos gatos se trata pronto.
Cómo se diagnostica
La prueba habitual es un test rápido que se hace en la clínica con unas gotas de sangre y busca el antígeno p27, una proteína del virus. Un resultado positivo no es una sentencia, y uno negativo no siempre descarta el contagio:
- Ese test no detecta la mayoría de las infecciones regresivas ni las abortivas. Para eso existe la PCR, que busca el material genético del virus integrado en las células.
- El ABCD recomienda repetir el test unas seis semanas después, sobre todo cuando un gato nuevo entra en casa.
- No lo alteran los anticuerpos de la madre ni la vacuna, así que puede hacerse a cualquier edad.
Es buena idea pedirlo al adoptar un gato, antes de vacunarlo frente a la leucemia, antes de juntarlo con otros, tras una mordedura o si enferma.
Tratamiento y esperanza de vida
No existe un tratamiento que elimine el virus. La guía del ABCD reconoce que la evidencia sobre antivirales e inmunomoduladores es limitada, de modo que el manejo se centra en vigilar y tratar pronto cada complicación (anemia, infecciones, linfoma). Qué fármacos usar y cuándo lo decide tu veterinario; no le des a tu gato medicamentos por tu cuenta.
Sobre la esperanza de vida, las cifras dependen mucho del tipo de infección:
- Abortiva o regresiva: esperanza de vida normal, salvo reactivación.
- Progresiva: reducida. En un estudio amplio citado por el ABCD (más de 800 gatos infectados), la mediana de supervivencia tras el diagnóstico fue de 2,4 años, frente a 6,3 años en los gatos de control. Es una mediana: hay gatos que viven bastante más con buenos cuidados, sobre todo adultos sanos.
El ABCD es explícito en un punto: no se recomienda la eutanasia de un gato sano solo porque el test sea positivo.
Convivir con un gato positivo
- Vida en interior, siempre que el gato lo lleve bien: lo protege de otras infecciones y evita que contagie.
- Revisiones veterinarias al menos cada seis meses, según el Manual MSD, y esterilización.
- Vacunas y desparasitación al día frente al resto de enfermedades, con el plan que marque el veterinario. Puedes repasar las vacunas del gato.
- Poco estrés y buena alimentación.
- Si hay más gatos en casa: hay que analizarlos a todos. El ABCD desaconseja meter un gato nuevo no infectado y avisa de que vacunar a los sanos ayuda pero no protege al cien por cien; lo más seguro es separarlos.
Ejemplo: adoptas una gata adulta de una colonia y el test rápido sale positivo. No presenta síntomas. El veterinario propone confirmar con una segunda prueba y repetirla unas semanas después; mientras tanto, la gata vive separada de tu otro gato, con comedero y arenero propios.
La vacuna contra la leucemia felina
Hay vacuna y funciona como prevención, no como tratamiento: no sirve en un gato ya infectado, y por eso se hace el test antes. Según las guías de vacunación 2024 de la WSAVA (la asociación mundial de veterinarios de pequeños animales), donde la enfermedad es endémica debe considerarse esencial para los gatos de menos de un año y para los adultos que salen al exterior o conviven con gatos que salen.
La pauta general que recoge el ABCD es de dos dosis en el gatito (hacia las 8-9 semanas y las 12 semanas), un recuerdo al año y, a partir de los 3-4 años de edad, recuerdos cada dos o tres años si el gato sigue expuesto. Un gato adulto que vive solo y no sale tiene un riesgo bajo: coméntalo con tu veterinario.
Cómo te ayuda la cartilla digital
En la cartilla puedes guardar el resultado y la fecha de cada test de leucemia, anotar la vacuna y recibir el aviso cuando toque el recuerdo o la revisión semestral. Si cambias de clínica o vas a urgencias, compartes el historial completo desde el móvil. Puedes crear la cartilla gratis.
Contenido orientativo; no sustituye a la consulta con tu veterinario. Consulta nuestro aviso médico.
Preguntas frecuentes
¿La leucemia felina se contagia a las personas?
No. El virus de la leucemia felina solo infecta a gatos. Según la guía europea del ABCD, los estudios no han encontrado infección en personas y el virus no supone un riesgo conocido para la salud humana. Tampoco se contagia a los perros.
¿Cuánto vive un gato con leucemia felina?
Depende del tipo de infección. Si el gato controla el virus (infección regresiva), su esperanza de vida es normal. Con infección progresiva se reduce: en un estudio amplio la mediana fue de 2,4 años tras el diagnóstico, aunque hay gatos que viven muchos más con buenos cuidados.
¿La leucemia felina tiene cura?
No hay un tratamiento que elimine el virus. El manejo consiste en revisiones al menos cada seis meses, vida en interior, poco estrés y tratar pronto las complicaciones, como anemia, infecciones o linfoma. El tratamiento concreto lo decide el veterinario en cada caso.
¿Cómo se contagia la leucemia entre gatos?
Sobre todo por la saliva, con el contacto estrecho y prolongado: acicalarse, morderse y compartir comedero o bebedero. También de la madre a los gatitos durante la gestación, el parto y la lactancia. Fuera del gato el virus es frágil y muere con jabón y desinfectantes.
¿Un gato positivo a leucemia puede vivir con otros gatos?
Lo más seguro es que no conviva con gatos no infectados, porque elimina virus por la saliva de forma continua. Si no se pueden separar, hay que analizar a todos y vacunar a los sanos, sabiendo que la vacuna no protege al cien por cien.
¿Hay que vacunar de leucemia a un gato que no sale de casa?
Las guías de la WSAVA la consideran esencial en gatos de menos de un año donde la enfermedad es endémica, y en adultos que salen o conviven con gatos que salen. En un adulto que vive solo y no sale el riesgo es bajo: decídelo con tu veterinario.