La PIF (peritonitis infecciosa felina) es una enfermedad grave que desarrolla una minoría de los gatos infectados por el coronavirus felino, un virus intestinal muy común y casi siempre leve. Afecta sobre todo a gatos de menos de dos años. Sin tratamiento es mortal; con los antivirales actuales, se recupera más del 85 % de los casos, según las guías europeas.
Hay dos ideas que conviene tener claras desde el principio. La primera: que tu gato tenga o haya tenido coronavirus felino no significa que tenga PIF ni que la vaya a tener. La segunda: el coronavirus felino no es el de la covid-19 y no se considera un riesgo para las personas. Esta guía forma parte de nuestra sección sobre la salud del gato.
| Qué es | Enfermedad inflamatoria grave causada por el coronavirus felino (FCoV) cuando cambia dentro del gato |
|---|---|
| A quién afecta | Sobre todo a gatos de menos de 2 años y de hogares con varios gatos, criaderos y protectoras |
| ¿Se contagia la PIF? | El coronavirus sí (por las heces); la PIF de gato a gato, muy raramente |
| ¿Afecta a personas? | No se considera un riesgo zoonótico |
| Tratamiento | Antivirales prescritos y controlados por el veterinario, durante varias semanas |
| Urgencia | Alta: sin tratamiento la enfermedad avanza en días o semanas |
Qué es la PIF y por qué aparece
El coronavirus felino (FCoV) es un virus que vive en el intestino de muchísimos gatos. La guía sobre PIF del ABCD (el comité europeo de expertos en enfermedades infecciosas del gato, que la actualizó en marzo de 2026) cita un análisis conjunto de estudios con más de 42.000 gatos en el que el 32 % estaba infectado. La gran mayoría no nota nada, o tiene como mucho una diarrea leve.
En una parte pequeña de esos gatos —normalmente menos del 10 %, según el ABCD— el virus cambia dentro del propio animal: deja de limitarse al intestino y pasa a multiplicarse en unas células de defensa (monocitos y macrófagos) que lo reparten por todo el cuerpo. La respuesta inflamatoria que se desencadena es la PIF. Todavía no se conoce con exactitud qué mutaciones lo provocan.
Los factores de riesgo que recogen el ABCD y el Manual de veterinaria de MSD son:
- Edad: los gatos de menos de dos años son los más afectados. El Manual MSD añade un segundo grupo, los gatos mayores de diez años.
- Convivencia con muchos gatos: criaderos, protectoras y casas con muchos animales.
- Gatos de raza y, en algunos estudios, machos.
- Un estrés reciente: adopción, estancia en una protectora, una operación u otra enfermedad.

¿Se contagia la PIF?
Hay que separar el virus de la enfermedad.
- El coronavirus felino sí se contagia, y con facilidad, por vía fecal-oral: el gato lo elimina en las heces y otro gato lo ingiere al usar el mismo arenero o al lamerse las patas. La saliva rara vez lleva virus, así que compartir comedero no se considera una vía importante.
- La PIF, en cambio, casi nunca pasa de un gato a otro. El ABCD considera muy improbable la transmisión directa de la enfermedad y afirma que no es necesario aislar al gato con PIF de sus compañeros de casa, que con toda probabilidad ya han estado en contacto con el coronavirus.
Por eso es habitual que en una casa con varios gatos solo enferme uno. La excepción conocida es un brote en Chipre en 2023, causado por una cepa nueva (FCoV-23) surgida de la mezcla de un coronavirus felino y uno canino, en el que sí se sospecha contagio directo entre gatos.
Síntomas: PIF húmeda y PIF seca
Los primeros signos son poco específicos: fiebre que va y viene y no cede con el tratamiento habitual, pérdida de apetito, apatía y adelgazamiento (o un gatito que no crece). A partir de ahí se describen dos formas, que en la práctica se solapan:
| PIF húmeda (efusiva) | PIF seca (no efusiva) | |
|---|---|---|
| Qué ocurre | Se acumula líquido en el abdomen, el tórax o alrededor del corazón | Se forman lesiones inflamatorias (granulomas) en órganos |
| Qué se ve | Barriga hinchada; dificultad para respirar si el líquido está en el tórax | Depende del órgano: ojos, sistema nervioso, riñones, ganglios del abdomen |
| Evolución | Rápida: días o semanas | Más lenta: semanas o meses |
Otros signos posibles, según el ABCD:
- Ictericia: color amarillento en encías, ojos o piel.
- Signos oculares: inflamación del interior del ojo (uveítis).
- Signos neurológicos: andar tambaleante (ataxia), movimientos anormales de los ojos, convulsiones o cambios de comportamiento. Aparecen en hasta un 30 % de los gatos.
- Barriga que se hincha en pocos días.
- Respira deprisa, con esfuerzo o con la boca abierta.
- Convulsiones, pérdida de equilibrio o cambio brusco de comportamiento.
- Encías u ojos amarillentos, o un ojo que cambia de aspecto.
- Gato joven con fiebre que no cede, que deja de comer y adelgaza.
Con la PIF el tiempo cuenta: cuanto antes se diagnostica y se trata, mejor responde.
Cómo se diagnostica
No existe una prueba única, sencilla y concluyente. El veterinario va sumando piezas hasta que el diagnóstico es muy probable:
- Historia y exploración: edad, origen del gato, estrés reciente, fiebre, líquido en el abdomen.
- Análisis de sangre: proteínas, relación entre albúmina y globulinas, bilirrubina y marcadores de inflamación.
- Análisis del líquido, si lo hay: es la prueba más útil. Suele ser amarillento y muy rico en proteínas.
- Ecografía u otras pruebas de imagen y toma de muestras de órganos o ganglios afectados.
- Detección del virus en el líquido o en los tejidos, por PCR o por tinción específica. La confirmación definitiva es el análisis de una muestra de tejido (biopsia) con esa tinción.
Una advertencia importante: un test positivo de anticuerpos frente al coronavirus felino no diagnostica PIF. Solo indica que el gato ha tenido contacto con el virus, algo que le ocurre a una gran parte de los gatos sanos.
Tratamiento: qué ha cambiado
Hasta hace pocos años la PIF se consideraba mortal: sin tratamiento eficaz, los gatos morían o eran eutanasiados en cuestión de semanas. Esto ha cambiado. Según el ABCD, los antivirales de la familia de los análogos de nucleósidos, en especial el GS-441524 por vía oral (y el remdesivir, un antiviral de la misma familia), junto con cuidados de soporte, permiten la recuperación en más del 85 % de los casos, y la mejoría suele notarse a los pocos días de empezar.
Lo que debes saber como propietario:
- Es un tratamiento largo, de varias semanas. Los estudios que recoge el ABCD han usado entre 42 y 84 días.
- Exige controles: pesar al gato con frecuencia y repetir análisis para comprobar que responde y decidir cuándo terminar.
- La dosis, la vía y la duración las fija el veterinario según el peso y la forma de la enfermedad, y las ajusta sobre la marcha. No hay pauta «estándar» que puedas aplicar por tu cuenta.
- Los corticoides no se recomiendan como único tratamiento.
Ejemplo: una gata de ocho meses, adoptada de una protectora hace dos meses, lleva una semana con fiebre, come poco y tiene la barriga cada vez más abultada. El veterinario extrae líquido del abdomen, lo analiza junto con una analítica de sangre y, con un diagnóstico muy probable de PIF húmeda, plantea el tratamiento antiviral y los controles.
Disponibilidad del tratamiento en España
Aquí hay que ser prudentes. El ABCD advierte de que estos antivirales no están disponibles en todos los países: en algunos existen preparados veterinarios regulados, elaborados en farmacia, y su número va en aumento. En Francia, por ejemplo, la agencia pública ANSES explicó en 2024 que el GS-441524 se dispensa como preparado de farmacia con receta veterinaria, al amparo del reglamento europeo de medicamentos veterinarios.
Para España, al redactar esta guía (octubre de 2026) no hemos localizado una nota pública de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) que aclare la situación, así que no vamos a afirmar qué hay disponible ni por qué vía. Quien puede decírtelo, y quien debe prescribirlo, es tu veterinario.
Lo que sí está claro es qué evitar. En internet se venden productos sin regular que dicen contener GS-441524; el ABCD avisa de que su calidad y su contenido son variables y normalmente desconocidos. Comprar por tu cuenta y tratar sin control veterinario pone en riesgo a tu gato: no sabes qué le estás dando ni en qué cantidad, y una dosis insuficiente favorece las recaídas.
Prevención
No hay forma de garantizar que un gato no tendrá PIF, pero sí de reducir la cantidad de coronavirus que circula en casa y el estrés. Las medidas que propone el ABCD para hogares con varios gatos son:
- Un arenero más que el número de gatos, en habitaciones distintas y lejos de la comida y el agua.
- Retirar las heces dos veces al día y limpiar a fondo los areneros una vez por semana.
- Grupos pequeños y estables: no más de tres gatos bien avenidos por estancia.
- Reducir el estrés y mantener a raya otras infecciones que bajan las defensas, como la leucemia felina o la inmunodeficiencia felina.
El coronavirus felino se inactiva con la mayoría de los desinfectantes. ¿Y la vacuna? Existe una vacuna intranasal en algunos países, pero su eficacia está en duda y el ABCD no la recomienda. No forma parte del calendario de vacunas del gato.
Cómo te ayuda la cartilla digital
Un tratamiento de PIF son semanas de medicación, pesos y análisis de control. En la cartilla puedes anotar cada peso y cada visita, guardar las analíticas como documentos y programar recordatorios para las revisiones. Si necesitas una segunda opinión o acudes a urgencias, compartes todo el historial con la clínica desde el móvil. Puedes crear la cartilla gratis.
Contenido orientativo; no sustituye a la consulta con tu veterinario. Consulta nuestro aviso médico.
Preguntas frecuentes
¿El PIF en gatos tiene cura?
Hoy sí hay tratamiento eficaz. Según la guía europea del ABCD, los antivirales análogos de nucleósidos, como el GS-441524, con cuidados de soporte, permiten la recuperación en más del 85 % de los casos. Es un tratamiento de varias semanas que prescribe y controla el veterinario.
¿El PIF se contagia a otros gatos?
El coronavirus felino sí se contagia, por las heces y los areneros compartidos. La PIF como enfermedad, muy raramente: aparece cuando el virus cambia dentro de un gato concreto. El ABCD no considera necesario aislar al gato con PIF de sus compañeros de casa.
¿El PIF de los gatos se contagia a las personas?
No. El coronavirus felino es distinto del que causa la covid-19 y, según el Manual de veterinaria de MSD, la infección por coronavirus felino no se considera un riesgo zoonótico, es decir, no se transmite del gato a las personas.
¿Cuáles son los primeros síntomas del PIF?
Fiebre que va y viene y no cede con el tratamiento habitual, falta de apetito, apatía y pérdida de peso. Después pueden aparecer barriga hinchada o dificultad para respirar (forma húmeda), o signos en ojos, sistema nervioso u otros órganos (forma seca).
¿Cuánto vive un gato con PIF?
Sin tratamiento eficaz, los gatos con PIF morían o eran eutanasiados en semanas; la forma húmeda avanza en días o semanas y la seca en semanas o meses. Con antivirales, la mayoría de los gatos tratados se recupera, según las guías del ABCD.
¿Si mi gato da positivo a coronavirus tiene PIF?
No. Cerca de un tercio de los gatos están infectados por el coronavirus felino y normalmente menos del 10 % de ellos desarrolla PIF. Un test de anticuerpos positivo solo indica contacto con el virus; el diagnóstico de PIF requiere más pruebas.