La leishmaniosis en perros es una enfermedad causada por el parásito Leishmania infantum, que se transmite por la picadura de un flebótomo, un insecto parecido a un mosquito pequeño. Puede tardar de tres meses a varios años en dar síntomas. El tratamiento no elimina el parásito, pero permite controlar la enfermedad en muchos perros.
Es endémica en el sur de Europa, España incluida. Muchos perros infectados no enferman nunca, y los que enferman lo hacen de formas muy distintas: desde una lesión en la piel hasta un fallo renal. Por eso importan tanto la prevención y las revisiones.
| Qué es | Enfermedad parasitaria causada por Leishmania infantum |
|---|---|
| Cómo se contagia | Por la picadura de un flebótomo hembra; no por convivir con otro perro |
| Incubación | De tres meses a años, según la respuesta inmunitaria del perro |
| Afecta a personas | Sí, es una zoonosis; la vía de contagio es también el flebótomo |
| Prevención | Repelentes frente al flebótomo, evitar el exterior al anochecer y vacuna si el veterinario la aconseja |
| Tiene cura | No se elimina el parásito; se controla con tratamiento y revisiones |
Qué es y cómo se contagia
La causa es un parásito microscópico, Leishmania infantum. Lo transmiten las hembras de los flebótomos cuando pican para alimentarse de sangre. Según la guía 5 de ESCCAP sobre enfermedades transmitidas por vectores (edición de 2024), el perro es el principal reservorio, es decir, el animal en el que el parásito se mantiene.
La misma guía recoge otras vías descritas en perros que no dependen del insecto: de la madre a los cachorros durante la gestación, por transfusión de sangre de un donante infectado y por vía venérea. Su peso real en la extensión de la enfermedad se desconoce. El contagio directo por mordeduras o heridas se ha planteado, pero no está demostrado.
Tras la picadura, el parásito se multiplica en la piel y se reparte por los ganglios, el bazo, el hígado y la médula ósea. La incubación va de tres meses a años y depende de las defensas de cada perro. Solo una proporción baja de los perros infectados llega a mostrar signos clínicos.
ESCCAP señala indicios de mayor resistencia en algunas razas, como el podenco ibicenco, y de mayor predisposición a enfermar en otras, como el pastor alemán, el rottweiler, el cocker y el bóxer. No se ha descrito que la edad o el sexo cambien el riesgo.
Dónde y cuándo hay riesgo
La leishmaniosis canina es endémica en el sur de Europa, con tasas de infección de hasta el 60 % en poblaciones de perros expuestas, según ESCCAP. Los perros que viven fuera de casa, los de caza, los callejeros y los adoptados en zonas endémicas son los más expuestos.
Los flebótomos son nocturnos: la mayoría de las especies busca a quién picar tras la puesta de sol, y su actividad necesita una temperatura mínima de 15 °C. Como regla general, la temporada va de abril a noviembre, aunque cambia de un año a otro y de una región a otra. En zonas cálidas, como el sur de España, puede ser necesario proteger al perro todo el año.

Síntomas de la leishmaniosis en perros
Los signos son muy variables. Lo primero que a veces aparece es una pequeña lesión en el punto de la picadura (oreja, nariz o abdomen), que dura unas semanas, se cura sola y suele confundirse con la picadura de otro insecto. Cuando la enfermedad se generaliza, ESCCAP describe estos signos:
- Generales: ganglios aumentados, pérdida de peso y de apetito, debilidad, pérdida de masa muscular y encías pálidas.
- Piel: caída del pelo, descamación intensa, úlceras, nódulos y uñas que crecen de más. Las lesiones generalizadas normalmente no pican.
- Sangrados: hemorragia nasal y sangre en la orina.
- Riñón: beber y orinar más de lo habitual. La afectación renal se considera un indicador de mal pronóstico.
- Ojos: conjuntivitis, inflamación de los párpados y uveítis (inflamación del interior del ojo).
- Otros: cojeras, vómitos y diarrea.
Ninguno de estos signos es exclusivo de la leishmaniosis. Otras enfermedades de la piel, como la sarna, o las que transmiten las garrapatas pueden parecerse. En la guía de salud del perro tienes el resto de señales que conviene vigilar.
Cómo se diagnostica
No se diagnostica a ojo. La guía de manejo clínico de la leishmaniosis canina y felina publicada por la AEMPS (julio de 2026), basada en los consensos del grupo LeishVet, pide confirmar la infección antes de tratar. El veterinario combina:
- Serología cuantitativa: un análisis de sangre que mide la cantidad de anticuerpos. En perros con signos compatibles, la guía no recomienda quedarse con un test rápido, porque hace falta cuantificar los anticuerpos para decidir y hacer el seguimiento.
- Citología o biopsia: ver el parásito al microscopio en una muestra de ganglio, médula ósea o piel.
- PCR: una técnica que detecta el ADN del parásito.
- Hemograma, bioquímica y análisis de orina, para saber cómo están los riñones y el resto del organismo.
Los anticuerpos tardan en aparecer: según ESCCAP, unos 3-5 meses desde la infección, y más en infecciones sin síntomas. Un resultado negativo poco después de un verano de riesgo no descarta nada. La guía de la AEMPS recomienda hacer pruebas una o dos veces al año, según el nivel de riesgo, a todo perro que viva en una zona endémica o proceda de ella.
Pronóstico según el estadio
Un perro infectado y sano (leishmaniosis subclínica) no necesita tratamiento específico, según la guía de la AEMPS. A los que enferman se les clasifica en cuatro estadios, que orientan el tratamiento y el pronóstico:
| Estadio | Qué se ve | Pronóstico |
|---|---|---|
| I. Leve | Signos leves, como una dermatitis con pequeños bultos o un ganglio aumentado; análisis normales | Normalmente bueno |
| II. Moderada | Lesiones de piel extendidas, uñas largas, ganglios aumentados, pérdida de apetito y de peso; anemia leve y proteínas alteradas | De bueno a reservado |
| III. Grave | Además, daños por depósito de inmunocomplejos, como glomerulonefritis o uveítis; enfermedad renal crónica en fases iniciales | Reservado |
| IV. Muy grave | Tromboembolismo pulmonar, síndrome nefrótico o enfermedad renal terminal | Desfavorable |
Lo que más pesa en el pronóstico es el estado de los riñones. Por eso el análisis de orina forma parte de todas las revisiones.
Tratamiento: qué se puede esperar
El tratamiento lo prescribe y lo ajusta el veterinario. Suele combinar un fármaco leishmanicida, que elimina parásitos (antimoniato de meglumina o miltefosina), con otro leishmaniostático, que frena su multiplicación (alopurinol). El alopurinol es un medicamento autorizado solo para uso humano que el veterinario prescribe con control periódico de la orina y ecografías. No des a tu perro medicamentos de personas por tu cuenta.
ESCCAP es clara con las expectativas: la mejoría puede verse en pocas semanas, pero la curación clínica tarda meses, el perro sigue infectado aunque esté bien y las recaídas son frecuentes. Tras el tratamiento se recomienda revisar al perro a los tres meses y después cada seis.
Cómo prevenirla
Ninguna medida protege al cien por cien. Se suman varias:
- Repelentes frente al flebótomo: collares, pipetas o espráis con piretroides sintéticos, durante toda la temporada de riesgo. ESCCAP lo considera hoy la estrategia más prometedora. Elige el producto con tu veterinario y, si convives con gatos, avísale: la permetrina es tóxica para ellos.
- Horarios: que el perro esté dentro de casa al atardecer y al amanecer durante la temporada.
- Casa: mosquiteras de malla muy fina en puertas y ventanas y retirar basura y restos orgánicos cerca de donde duerme el perro.
- Vacuna: ESCCAP indica que la combinación de piretroides y vacunación es la mejor forma de controlar la enfermedad. Te contamos cuáles hay, qué hacen y cuánto cuestan en vacuna de la leishmaniosis en perros.
- Análisis periódicos, para detectar la infección antes de que haya daños.
Los repelentes se organizan junto al resto de antiparasitarios externos; lo tienes en la guía de desparasitación de perros y gatos.
Ejemplo: un perro adoptado en Murcia que se muda a Asturias llega sano y con un test negativo. Como los anticuerpos pueden tardar meses en aparecer, su veterinaria repite el análisis pasado ese plazo y lo incluye en la revisión anual, aunque en su nueva zona haya menos flebótomos.
Se contagia a las personas
Sí: la leishmaniosis por Leishmania infantum es una zoonosis. Según el informe del Ministerio de Sanidad sobre el riesgo de transmisión en España (2012), es endémica en la mayor parte de la península y Baleares, y el perro es el principal reservorio. La Organización Mundial de la Salud explica que el parásito se transmite por la picadura de flebótomos hembra infectados y que solo una pequeña parte de las personas infectadas enferma.
El riesgo es mayor en niños y en personas inmunodeprimidas. Convivir con un perro con leishmaniosis no obliga a separarse de él: lo importante es que esté diagnosticado, tratado y protegido con repelente durante toda la temporada de riesgo (todo el año en zonas cálidas), también después del tratamiento, para que los flebótomos no se infecten al picarle. Si en casa hay una persona inmunodeprimida, coméntalo con tu médico y con tu veterinario.
- Sangra por la nariz o hay sangre en la orina.
- Bebe y orina mucho más de lo habitual.
- Ha dejado de comer, adelgaza rápido o está muy débil.
- Tiene un ojo rojo, dolorido o entrecerrado.
- Respira con dificultad.
- Tiene heridas o úlceras que no curan, o cojea sin motivo claro.
- Ya está diagnosticado y reaparecen los signos: puede ser una recaída.
Cómo te ayuda la cartilla digital
La leishmaniosis se lleva con fechas: cuándo se puso el collar o la pipeta y cuándo toca cambiarlo, cuándo fue el último análisis y cuándo es la próxima revisión. En la cartilla digital apuntas cada una y recibes el aviso de la siguiente. También puedes guardar los resultados de los análisis y compartir el historial con la clínica. Puedes crear la cartilla gratis.
Contenido orientativo; no sustituye a la consulta con tu veterinario. Lee nuestro aviso médico.
Preguntas frecuentes
¿La leishmaniosis se contagia de perro a perro?
No por convivir, jugar o compartir comedero. El parásito lo transmite la picadura de un flebótomo. Según ESCCAP, se han descrito otras vías en perros (de la madre a los cachorros, por transfusión de sangre y venérea), pero su importancia real se desconoce.
¿La leishmaniosis en perros tiene cura?
Los tratamientos actuales no eliminan el parásito. Según ESCCAP, se consigue la curación clínica (el perro deja de tener signos) al cabo de meses, pero sigue infectado y las recaídas son frecuentes. Por eso necesita revisiones periódicas y repelente cada temporada durante toda su vida.
¿Cuánto tarda en aparecer la leishmaniosis tras la picadura?
La incubación va de tres meses a varios años y depende de la respuesta inmunitaria de cada perro, según ESCCAP. Los anticuerpos que busca el análisis de sangre tardan unos 3-5 meses en aparecer, así que un test negativo demasiado temprano no descarta la infección.
¿Mi perro con leishmaniosis puede contagiarme?
La vía de contagio es la picadura del flebótomo: el insecto pica a un animal infectado y después a una persona. La OMS indica que solo una pequeña parte de las personas infectadas enferma. El riesgo es mayor en niños y en personas inmunodeprimidas; consulta con tu médico.
¿En qué meses hay más riesgo de leishmaniosis?
Como regla general, la temporada del flebótomo en zonas endémicas va de abril a noviembre, según ESCCAP, y cambia según el año y la región. En zonas cálidas, como el sur de España, puede ser necesario proteger al perro durante todo el año.