Procesionaria en perros: síntomas y qué hacer al momento
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Procesionaria en perros: síntomas y qué hacer al momento

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Equipo editorial Cartilla Veterinaria
23 oct 2026 7 min 3 visitas

Si tu perro toca, lame o muerde una oruga procesionaria, es una urgencia veterinaria. Sus pelos urticantes liberan una toxina que inflama la lengua y la boca, puede necrosar el tejido y, en los casos graves, dificulta la respiración. Aclara la zona con agua templada a chorro, sin frotar, y ve a la clínica de inmediato.

El riesgo se concentra a finales del invierno y principios de la primavera, cuando las orugas bajan de los pinos en fila. Los perros se exponen más que nadie porque las huelen y las tocan con el hocico. Con unas pocas precauciones en esos meses, casi todos los sustos se evitan.

Qué esLa oruga de una mariposa nocturna (Thaumetopoea pityocampa) que vive en pinos y cedros
Por qué hace dañoSus pelos urticantes contienen una toxina, la thaumatopina
Cuándo hay más riesgoDe enero a abril, cuando bajan del árbol en procesión
Qué hacerAgua templada a chorro, sin frotar, y veterinario de inmediato
Afecta a personasSí: urticaria, irritación de ojos, nariz y garganta y reacciones alérgicas
UrgenciaSiempre; si pudo tragarla, el riesgo de muerte puede aparecer en pocas horas

Qué es la procesionaria y por qué es peligrosa

La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) es una mariposa nocturna cuyas orugas se alimentan de las agujas de los pinos y también atacan a los cedros. Pasan el invierno en los bolsones, esos nidos blancos de seda que se ven en las ramas, y cuando terminan de crecer bajan al suelo en fila para enterrarse.

El problema son sus pelos. Según el servicio de sanidad forestal del Govern de les Illes Balears, a partir de su tercera fase de crecimiento las orugas tienen pelos urticantes (tricomas) que liberan al aire por miles cuando se sienten amenazadas y que contienen la thaumatopina, la toxina responsable de la reacción. La Organización Colegial Veterinaria cifra en unos 500.000 los pelos que cubren el cuerpo de cada oruga.

No hace falta que el perro se la coma. Basta con olerla o tocarla con el hocico, la lengua o una pata. Además, los pelos se desprenden y quedan en suspensión, y los días de viento se dispersan con facilidad, así que el riesgo no se limita a tocar la oruga.

Cuándo hay riesgo

El momento crítico es el descenso. Sanidad forestal de Baleares lo sitúa a finales del invierno, cuando las temperaturas superan los 10 °C, y habla de procesiones de enero a marzo. El díptico del Ayuntamiento de Sabadell y el Colegio de Veterinarios de Barcelona (2026) señala febrero, marzo y abril. La Organización Colegial Veterinaria advierte de que aparecen cada vez antes porque la sequía y las altas temperaturas aceleran su desarrollo.

En la práctica: de enero a abril, cuidado en cualquier zona con pinos, sea monte, parque o jardín, y más si ves bolsones en las ramas. Las fechas cambian con el clima de cada lugar y de cada año.

Calendario anual de la procesionaria del pino: mariposas y puesta en verano, orugas en los bolsones en otoño e invierno, procesiones por el suelo de enero a abril y crisálidas enterradas de primavera a verano.
El mayor riesgo para los perros es de enero a abril, cuando las orugas bajan del pino en fila.

Síntomas en el perro

El díptico del Colegio de Veterinarios de Barcelona y la campaña del Colegio de Veterinarios de la Región de Murcia (febrero de 2026) describen estos signos:

  • Salivación intensa.
  • Inflamación de la lengua, los labios y el hocico.
  • Dolor intenso y agitación; el perro se rasca o se frota la cara de forma compulsiva.
  • Vómitos y dificultad para tragar.
  • Lengua azulada.
  • Fiebre.
  • Dificultad para respirar, en los casos graves.
  • En los ojos: conjuntivitis severa y úlceras en la córnea.
  • Necrosis de la lengua: el tejido dañado muere y el perro puede perder una parte.

La gravedad depende de cuánto contacto haya habido y de dónde. El Consejo de Colegios Veterinarios de Castilla y León advierte de que, si la reacción afecta a la laringe, el animal puede morir por asfixia. Y el Colegio de Murcia, de que si ha podido tragarse la oruga el riesgo de muerte puede aparecer en pocas horas.

Qué hacer paso a paso

Es una urgencia. Los pasos que recomiendan los colegios veterinarios, mientras vas a la clínica:

  1. Aparta al perro de las orugas y evita que se lama o se frote la zona: el contacto se extiende y la reacción empeora.
  2. Protégete las manos antes de tocarle la boca o el hocico. Los pelos también te afectan a ti.
  3. Aclara con abundante agua templada a chorro la zona afectada, sin frotar. Si el contacto ha sido en la boca, deja caer el agua a chorro; puedes usar una jeringa sin aguja o una botella.
  4. Ve al veterinario de inmediato, al centro más cercano, y llama por el camino para avisar de que llegas con un contacto con procesionaria.

Lo que no hay que hacer:

  • No frotes ni con la mano ni con un paño: puede esparcir la toxina de los pelos y empeorar la reacción.
  • No esperes a ver cómo evoluciona. El cuadro puede agravarse en pocas horas.
  • No le des medicamentos por tu cuenta, y menos de personas.
  • No toques las orugas ni intentes retirarlas sin protección.

Ejemplo: en marzo, una perra joven olfatea una fila de orugas bajo un pino del parque y enseguida empieza a babear y a frotarse el hocico con las patas. Su dueña le sujeta las patas, le deja caer agua templada de la botella sobre el hocico y la lengua, sin frotar, y conduce directa a urgencias mientras llama para avisar.

Qué pasa en la clínica

El tratamiento lo decide el veterinario según la zona afectada y la gravedad. La Organización Colegial Veterinaria subraya que un buen diagnóstico y una actuación rápida pueden resolver el problema por completo. Si la lengua llega a necrosarse, el perro puede perder parte del tejido.

Ayuda mucho llegar con datos: a qué hora fue, dónde, si pudo tragarse la oruga y qué has hecho hasta entonces. Si no sabes a qué clínica ir, en el directorio de clínicas veterinarias puedes buscar las de tu zona; conviene tener localizada una con urgencias antes de que haga falta.

Cómo evitarlo

  • Evita las zonas de pinos de enero a abril y fíjate en si hay bolsones en las ramas.
  • Correa corta y perro vigilado si tienes que pasar por ellas. Sanidad forestal de Baleares añade que, con perros jóvenes o nerviosos, puede ser recomendable el bozal en esas semanas.
  • Atento al suelo: las filas de orugas, y también los días de viento.
  • Si tienes pinos en el jardín con bolsones, hay que eliminarlos cuanto antes. Quien los manipule debe protegerse todo el cuerpo: pantalón largo, manga larga, guantes y gafas.
  • Haz caso de la señalización. Algunos ayuntamientos y comunidades señalizan las zonas afectadas durante el invierno y la primavera.

Es uno de los riesgos estacionales que repasamos en la guía de salud del perro. Otro riesgo de los paseos por el campo son las garrapatas.

Riesgo para las personas

Los pelos también afectan a las personas. Según la Organización Colegial Veterinaria, pueden irritar ojos, oídos, nariz y garganta; el Consejo de Colegios Veterinarios de Castilla y León habla de reacciones que van de la urticaria a la alergia, y recomienda extremar las precauciones con los niños en los pinares. Si tienes alergia, aléjate de la zona, y si aparece una reacción, acude al médico.

Cuándo ir al veterinario sin esperar

Siempre que sospeches un contacto con procesionaria, aunque los síntomas parezcan leves. Y con la máxima urgencia si:

  • Tiene la lengua, los labios o el hocico hinchados.
  • Babea mucho o no puede tragar.
  • Le cuesta respirar.
  • Tiene la lengua azulada.
  • Ha podido tragarse la oruga.
  • Tiene un ojo rojo o dolorido tras pasear por un pinar.

Cómo te ayuda la cartilla digital

En una urgencia, el veterinario que atiende a tu perro puede no ser el de siempre. Con la cartilla digital llevas en el móvil su historial, sus vacunas, sus tratamientos y sus documentos, y puedes compartirlos con la clínica en el momento. También puedes anotar el episodio para que quede registrado. Puedes crear la cartilla gratis.

Contenido orientativo; no sustituye a la consulta con tu veterinario. Lee nuestro aviso médico.

Preguntas frecuentes

¿Qué hago si mi perro ha tocado una procesionaria?

Evita que se lama o se frote, aclara la zona con abundante agua templada a chorro, sin frotar, y llévalo al veterinario de inmediato. Es lo que recomiendan los colegios veterinarios. No esperes a ver si mejora ni le des medicamentos por tu cuenta.

¿Qué síntomas tiene un perro que ha tocado una procesionaria?

Salivación intensa, inflamación de la lengua, los labios y el hocico, dolor y agitación, vómitos y dificultad para tragar. En los casos graves, dificultad para respirar y necrosis de la lengua. Si los pelos llegan a los ojos, conjuntivitis severa y úlceras en la córnea.

¿En qué meses hay procesionaria?

El mayor riesgo es cuando las orugas bajan de los pinos en fila para enterrarse, a finales del invierno y principios de la primavera: de enero a abril, según la zona y el clima. La Organización Colegial Veterinaria advierte de que aparecen cada vez antes.

¿Un perro puede morir por la procesionaria?

Sí. Los colegios veterinarios advierten de que la reacción puede causar la muerte por asfixia si afecta a la laringe, y de que, si el perro ha podido tragarse la oruga, el riesgo de muerte puede aparecer en pocas horas. Por eso se considera una urgencia.

¿La procesionaria es peligrosa aunque el perro no la toque?

Puede serlo. Las orugas liberan los pelos urticantes al aire cuando se sienten amenazadas, y los días de viento se dispersan con facilidad. Por eso se recomienda evitar las zonas de pinos de enero a abril y llevar al perro con correa corta.

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